Quedemos, pero hagamos proyectos…

Últimamente a través de redes sociales he tenido invitaciones para hacer quedadas fotográficas….se queda en un lugar, se avista un objetivo y a por él…..después observas los resultados a través de la misma red y que ves? 38.456 fotos sobre el mismo objeto, por delante, por atrás, con luz, sin luz en ByN, en color etc…y llegas a la conclusión de preguntarte de que esas fotos que te dicen? Son fotos tiradas sin ton ni son, ….reflexionas y llegas a la conclusión de que para poder obtener grandes fotografías hay que aprender a contar historias. Si no hay historia qué sentido tiene la fotografía?
frank0-245Ya sé que parece no tener nada que ver una cosa con la otra, pero en el fondo tienen toda la relación. A menudo pensamos que un buen fotógrafo es aquel que tiene una magnífica y espectacular cámara de fotos réflex, aquel que tiene una gama de objetivos adecuados para cada situación, o tal vez, aquel que ha podido costearse un carísimo curso de fotografía réflex.
Si bien es cierto que todos esos medios ayudan (en mayor o menor medida) a obtener esa foto deseada, tengo que decir que el secreto de una gran fotografía nada tiene que ver ni con la cámara en sí, ni con el objetivo, ni con lo avanzado de los conocimientos técnicos de quien la ha capturado. Qué va.

La magia de una fotografía reside, la mayoría de las veces, en la historia que cuenta. Y nos preguntamos….¿Cómo las fotos cuentan historias?
Creíamos que para contar historias había que hacerse escritor, novelista o cuentacuentos. frank0-227Pero nada más lejos de la verdad. ¿Has oído alguna vez ese famoso dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”? Es porque las imágenes hablan. Cuentan historias.
Esta frase no se aplica únicamente a la foto informativa, la típica foto periodística que cuenta un suceso. La frase es válida también y sobre todo cuando se trata de fotos que transmiten una historia, sentimiento, denuncia, emoción o reflexión. Para ello si que es verdad que tienes que tener cierta sensibilidad con tu mundo y por supuesto tener una mínima escala de valores. Por supuesto, tienes que querer decir algo.
Echa la vista atrás y piensa en todas esas fotos que alguna vez te cautivaron. Todas transmitían algo, formaban parte de un proyecto, contaban una historia. Pero la historia no estaba escrita, no era explícita, sino que iba implícita en la foto, de manera subliminal. Un mensaje sutil que tu cerebro recibe, procesa y archiva sin que te des cuenta si quiera. Para cultivar esa mente, nada mejor que visitar de vez en cuando alguna que otra exposición fotográfica donde aprender no solo técnica fotográfica, sino sobre todo como montar un proyecto y contar historias…

En cuanto empieces a buscar esa historia y/o proyecto y a plasmarla en tus disparos, tus fotos ya no volverán  a ser lo mismo. Te vas a impresionar a ti mismo primero y te sentirás enormemente orgulloso y satisfecho, te lo garantizo. Existen pautas sencillas para aplicar cada vez que busques una de esas historias. No son reglas absolutas, aquí no hay blanco o negro. Para contar una historia o montar un proyecto todo puede valer.

Estos son los secretos para comprender la magia que hay detrás de esas fotos que muchas veces te dejan boquiabierto de admiración y con los que pronto tus fotos también empiecen a dejar boquiabiertos a otro. Yo, más que quedadas, buscaría proyectos e historias que compartir….

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