Hoy os comentaré una ideas para cuando hagamos una salida al bosque podáis hacer fotos más creativas y espectaculares. Todo empieza con la manera de ver las cosas. El problema es que nos acostumbramos a ver de una manera generalista lo que nos rodea, y no nos fijamos en los detalles. Siempre decimos que el bosque no nos deja ver los árboles, pues bien, vamos a descubrirlos.

2-kgt_7904-editarEmpezaremos con un día soleado y si más a más tenemos una vegetación lo suficientemente tupida, los contrastes de luces y sombras crearan una atmósfera muy característica. Los rayos de luz que consiguen atravesar el follaje de los árboles aparecen en forma de haces de luz que iluminan la escena de forma irregular, potenciando el contraste de luces y colores. Las imágenes transmiten paz y sosiego. En esta situación solamente procurad vigilar la exposición ya que el fuerte contraste de luces y sombras puede engañar a la cámara a la hora de leer la luz.

Pero si el día está nublado, creará una atmósfera muy especial en un bosque. Al dejar pasar la niebla entre los árboles, aumenta la sensación de profundidad entre el frente y el fondo de la imagen. En esta ocasión, la niebla entre los árboles siempre nos transmite multitud de sensaciones asociadas normalmente a miedo o inquietud. Plantearos hacer este tipo de fotografías en lugar de pensar que el clima no acompaña para pasear.

La corteza de los árboles tiene mucho que transmitirnos. Existen árboles como el pino o encinas que pueden mostrar formas y texturas en sus cortezas muy interesantes para fotografiar, presentando estructuras caprichosas. Encontrareis detalles en zonas húmedas donde el musgo o los hongos compartirán espacio con el tronco, o los nudos e irregularidades del tronco con formas caprichosas que os sugerirán parecidos con otros elementos de la vida del día a día.

Si miramos hacia abajo, fijémonos en las raíces de los árboles ya que existen ciertos tipos de árboles que las dejan fuera de la tierra. Si encontráis estas imágenes, recrearos fotografiando las formas que trazan sus raíces cuando quedan al aire. Estas pueden dibujar formas extrañas y a veces divertidas y nos permiten jugar con la composición.

¿Y las hojas de los árboles que ves? Fotografiad el detalle de una rama, sacando un plano cercano de una parte de un árbol. También podéis centraros en el detalle de una única hoja. Sus formas y combinación de colores siempre os permitirán crear buenas composiciones. No tenéis porque sacar siempre el árbol entero.

Los caminos que cruzan el bosque siempre forman curvas sinuosas. Las curvas son un elemento compositivo muy fuerte que ayudan a dirigir la mirada marcando una ruta que nos permite recorrer la foto con la vista. Aprovecha las curvas que encuentres para dirigir la mirada hacia el punto de interés que consideres en tu foto y determinar cómo debe recorrer la vista la imagen. Recordáis mi entrada Fotografías con Vida.

Y por último pensad en los contrastes de colores que encontraras en cada época del año, cada estación tiene sus colores típicos